jueves, 2 de febrero de 2017

Discrepo profundamente  de quienes aducen que no deberían construirse historias referentes a personajes cuya vida, transcurrir o actividades fueron lesivas o desafortunadas para el prójimo.  Se han contado historias alrededor de Adolfo Hitler, J. Stalin, V. Lenin, Genghis Khan, Pol Pot,  B. Mussolinni, e incluso de han hecho adaptaciones y dramatizaciones de compendios como el de Alfredo Iriarte en -Bestiario Tropical-.
Es importante que quienes, en gran parte se les debe el registro de la historia, léase, guionistas, dramaturgos y directores, entre otros,  lo hagan;  pues parte de su trascurrir se remite a eso, contar una historia.
La serie -El Comandante-, por muchas razones, ha sido bastante polémica, y eso podría ser incluso obvio, y desconozco los motivos por los cuales su nivel de sintonía no ha sido el mejor, habiendo tenido un despliegue publicitario de las dimensiones que tuvo, y si bien han transcurrido tan solo cuatro capítulos, lo que sí he podido ver es que ha sido una producción muy descuidada en algo que, como un espectador,  parte del público,  considero fundamental a la hora de contar una historia sustentada en hechos reales; cito varios ejemplos.
Hay varias inexactitudes respeto a las fechas en la cuales se aluden varios eventos de la vida de Hugo Chávez, por ejemplo, la muerte de Néstor “El Látigo” Chávez, la cual fue en 1969, no en 1970 como fue expuesto en la serie.  ¿Cómo es posible que en una de las escenas que recrea una revuelta estudiantil hecha en 1969 aparezca un Renault 6 modelo 1980? ¿Cómo se explica que durante las secuencias previas al golpe de estado liderado por Chávez en 1992, el cual fue hecho, no por revolucionarios o insurgentes, sino por efectivos del ejército de un país, hasta ese momento de los más ricos del mundo, las tropas fueran movilizadas en Jeep Willis de los años 50, o que cada soldado tenga un fusil distinto, se ven FAL, M-4,  Galil, hasta M-16?  ¿Por qué en la escena donde el niño Chávez es detenido y acusado de ladrón por el dueño de un caballo, (años 50) este aparezca en un Toyota modelo 1979?, ¿Cómo se puede, durante un proceso de edición, pasar por alto que los camiones de los años 50 (como en el cual se llevan al niño Chávez y su hermano Oscar a casa de su abuela) no utilizaban gas, ni mucho menos tenían dicho cilindro amarillo instalado?...en fin, podría citar al menos diez elementos de juicio que me permitirían decir que no es un producción limpia, que hay descuidos de contexto histórico circunstancial y material imperdonables.
Si existen este tipo de descuidos en fechas, circunstancias y artefactos tan elementales, a tan solo cuatro capítulos desde su estreno,  ¿qué tanta credibilidad puede tener una historia biográfica que está indeleblemente sujeta a un desarrollo histórico y una secuencia lógica dónde los hechos tienen que ser veraces?  ¿Podría decirse entonces que el público, como yo, en este caso, es demasiado “quisquilloso”?, ¿se debería entonces tolerar que en una dramatización de la vida de Cristóbal Colón,  mientras viaja por el océano, aparezcan periscopios? ¿o que a Winston Churchill le suene el celular? O acaso el contexto de esta historia es de ficción, como el de la película Hell Boy dónde Adolfo Hitler no muere en 1945 (hecho hasta ahora aceptado) sino que lo hace en 1958?

Creo que una historia debe ser bien contada, y las producciones colombianas han dado buena cuenta de ello, con mucho menos recursos;  ejemplos hay varios, desde las cortísimas dramatizaciones de “Revivamos nuestra historia”, en donde el concepto material y circunstancial era extremadamente cuidadoso, teniendo en cuenta, además, que su contexto salía ser mucho más antiguo, por ende más complejo. O producciones como “La otra raya del tigre” la cual se destacó precisamente por su impecable puesta en escena respetando vestuarios, elementos, fechas, paisajes, construcciones, etc.  Véase “Los pecados de Inés de Hinojosa”  cuya producción fue premiada por Antena 3 de España precisamente por la pulcritud respecto al contexto histórico en la cual se desarrolló.

Personalmente considero, que una historia no es solo el argumento “per se”, una trama puede ser tremendamente interesante tan solo considerando su esencia, pero si se trata de contar una historia por televisión, hay detalles que no pueden ser tomados tan a ligera, si lo que se pretende es hacer creíble dicha historia, que convenza, que cale por su carácter y producción impoluta, aspectos que, creo, en esta serie fueron relevados a un segundo plano. 

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