Es innegable que el desarrollo de los
artefactos es imparable. Los profesionales adscritos a determinar cuál es la
mejor forma en la que deben funcionar las cosas, no cejan su empeño en
perfeccionar constantemente los elementos, mecanismos, materiales, diseños,
etc.
Cuando de automóviles se trata,
específicamente los denominados -todo terreno- , algunos de estos avances, que sin duda alguna mejoran sustancialmente el desempeño del vehículo, pueden llegar
a ser un problema.
En términos generales,
los vehículos todo-terreno son aquellos provistos de tracción en las
cuatro ruedas, convertidor de relación (bajo), suspensiones rígidas, aunque
escualizables, distancia entre ejes por lo general corta (batalla reducida),
motores de baja revolución (cadencia lenta) entre otras características, las
cuales los hacen aptos para transitar bajo cierto tipo de condiciones
“extremas” donde se requiere un vehículo resistente, potente, seguro, versátil;
pero además, y sobre todo, confiable.
Dependiendo del propósito, una persona tiene una amplia gama
de opciones a partir de la cual puede decidir qué tipo de automóvil todo-terreno
requiere. Si sus intereses radican en movilizarse por carretas principales,
cuyo destino es transitado y no muy alejado de centros urbanos, y además, sus
conocimientos de mecánica son nulos o precarios, puede optar por un vehículo
nuevo con todos los artefactos que le aseguren una conducción cómoda y segura,
es más, algunos concesionarios y marcas ofrecen un servicio de asistencia en
emergencias relativamente bueno.
No obstante, y dependiendo del propósito, si esta persona
decide estimular su ímpetu aventurero, seguramente deberá analizar otras
variables.
Cuando hablamos de Colombia, lo hacemos de uno de los países donde más regiones apartadas y deficientemente conectadas hay, esto, para quien le guste recorrer el país por donde muy pocos lo recorren, es una gran ventaja.
Cuando hablamos de Colombia, lo hacemos de uno de los países donde más regiones apartadas y deficientemente conectadas hay, esto, para quien le guste recorrer el país por donde muy pocos lo recorren, es una gran ventaja.
Sin embargo, hay factores los cuales, basado en experiencias propias y ajenas, tendría en cuenta.
En no pocos sectores del país, incluso aquellos cercanos a
ciudades o centros poblados grandes, no se cuenta con buena recepción de
telefonía celular, por ende, cualquier avería que sea eventualmente irreparable
en campo, implica, -in sensu estricto- “quedar botado”. Ahora bien, suponiendo
que se logra pedir auxilio, no todos los servicios de asistencia llegan a
lugares con cierto nivel de lejanía o de acceso limitado (una grúa no podría
entrar por donde ha entrado un campero).
Ciertos componentes y piezas de los camperos “modernos”, si
bien mejoran algunas cualidades del vehículo, también hacen menos confiable su
conducción bajo ciertas condiciones de terreno, así como climáticas u orográficas
y por lo general, no se pueden componer, son de vida útil muy limitada y la
única manera de corregir una falla asociada al daño de algunos de estos
componentes, en la mayoría de los casos electrónicos, es sustituyendo dicha
pieza.
Por lo tanto vale la pena cuestionarse de la siguiente manera:
cualquier actividad del ser humano requiere cierto tipo de destrezas, y para el
caso no existe la excepción; si usted decide obtener un campero “moderno”,
deberá atenerse a varias cosas. Por ejemplo, no conseguir fácilmente componentes
electrónicos, de ese modo, ¿tendría que añadir a su equipo de carretera un juego completo de sensores, captadores, reguladores, solenoides, etc. que son
vitales para el correcto funcionamiento del vehículo? así mismo, ¿debe incluir
en dicho equipo un escaner que le permita detectar el componente que está
fallando? Para el caso de ciertos vehículos, por ejemplo, Land Rover, Mercedes
Benz, algunos modelos Jeep, Nissan, Toyota, entre otros, requieren de cierto
tipo de herramientas especiales para quitar y poner ciertos componentes,
¿añadiría también estos elementos a su equipo de viaje?, ¿es consciente que,
en la gran mayoría de los casos, un mecánico que trabaja en un pueblo pequeño,
no podrá reparar su modernísimo vehículo?
De ser así, tendría que añadir, aparte de lo invertido en el
automóvil, una considerable suma de dinero, además del volumen extra de
elementos y la incerteza de que sean todos los que necesita.
Un campero antiguo, no viejo; antiguo, es sin duda alguna, bajo las condiciones descritas, un vehículo mucho más confiable que cualquiera de los 4x4 modernos, y a continuación enumero las razones:
- Son fáciles de arreglar; sus piezas
son de naturaleza mecánica y permiten su compostura.
-Son más elementales; su mecánica es simple, los sistemas
son mucho menos complejos, por ende, menos susceptibles a las fallas.
-Por lo general, sus componentes, piezas y estructura son de
mejor calidad.
-Cualquier “mecánico de pueblo” los puede arreglar.
- Los repuestos son más económicos, adaptables y fáciles de
conseguir.
-Su diseño es mucho más austero en cuanto a lentejuelas,
bocelería, maquillaje, etc. Por esto, de tener un campero “moderno”, después de
cada inmersión en una “buena trocha”, no tendrá que ir a su concesionario a adquirir
estos aditamentos, de cierto modo inútiles, para el propósito de un vehículo de
esta naturaleza.
-Son más versátiles a la hora de ser adaptados y mejorados.
Los 4x4 relativamente nuevos exigen unas condiciones de “originalidad” más
exigentes. En términos “aguachentos”, “no se dejan engallar”.
Para redondear el polígono, hay otro aspecto un tanto desligado del contexto mecánico, y
es el aspecto comercial. Los fabricantes de automóviles contemporáneos, de
cierta forma ya no basan sus prioridades en entregar un buen producto o algo
confiable y que perdure. Hoy día, los automóviles nuevos tienen un tiempo de
vida, por decirlo de algún modo, “programado” desde su concepción.
La estrategia consiste en hacer que un vehículo empiece a
fallar rápidamente, de ese modo, el usuario tendrá que comprar repuestos que,
por lo general, la misma fábrica que vendió el vehículo los distribuye, así pues,
el usuario tendrá un vehículo relativamente confiable hasta cierto punto, luego
decide comprar uno nuevo, y de esa forma el ciclo empieza nuevamente.
Entonces, dependiendo del propósito, es recomendable
analizar las implicaciones de una aventura.
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